Trabajar sin límites, pero con amor

Nilia Victoria Escobar Yéndez es de esas personas que cuando habla uno se queda encantado por su sabiduría y dulzura al expresarse. En cuestiones de minutos te menciona frases o pensamientos de Félix Varela, José Martí, Fidel y Raúl Castro; y te explica con detenimiento la utilidad de la medicina, la clínica y la docencia, disciplinas que han matizado su vida a lo largo de sus 67 años.

Esta fémina nacida en Santiago de Cuba, tiene el privilegio (como expresara) de haber sido reconocida con el Título Honorífico de Heroína del Trabajo de la República de Cuba en el 2021 y ser la primera mujer con esta condición en el Ejército de Batas Blancas del territorio.  

A esta Doctora en Ciencias siempre la ha distinguido el trabajo, ese que se hace sin límites pero con mucho amor.

“Me gradué de Medicina  a los 21 años en 1975, en la Universidad de Ciencias Médicas (UCM) de esta provincia. En los inicios tenía la idea de hacerme especialista en Bioquímica, pero en tercer año de la carrera, que es cuando empieza el ciclo clínico de esta, me apasioné desde el primer día de la Medicina Interna y ya supe que lo que iba a ser era Clínica, internista, y ya llevo muchos años desempeñándome en esta actividad, dijo Nilia Escobar.

“Mi primer trabajo fue en el hospital Ambrosio Grillo, siguiendo a mi maestro el doctor Eduardo Paz Presilla, allí estuve 22 años, me formé en esa institución la cual considero como mi raíz, crecí profesional y personal, y considero que ha sido uno de los mejores colectivos de compañeros que han pasado por mi vida. En ese centro asistencial fui vicedirectora primera y Clínica durante más de una década.

“Entre las diversas labores que desempeñé en “Grillo” también están la fundación del departamento de Epidemiología hospitalaria, que fue el primero que se creó en la provincia, fui presidenta del Comité de sepsis; tenía además una sala donde se trataban a las mujeres diabéticas y atendía al grupo de estudiantes que se formaban allí; realmente era difícil hacerlo todo pero entre la juventud, el interés y el amor por el trabajo pude realizar todas las tareas”, comentó la Investigadora Titular, especialista de primer y segundo grado en Medicina Interna.

En 1997 Nilia Escobar pasó a trabajar en el Hospital General Dr. Juan Bruno Zayas, en el servicio de Medicina Interna, pero fue por poco tiempo pues un año después la antigua rectora de la UCM, Nayra Pujals Victoria, y el doctor Francisco Durán García, que era en ese momento el Director Provincial de Salud, la convencieron para que fuera la vicerrectora de investigaciones de la Casa de Altos Estudios y ella aceptó el cargo.

Ahora como docente, investigadora y dirigente Nilia se entregaba nuevamente a otra de sus pasiones, la de ser maestra. Allí estuvo 18 años y se vinculó a un grupo de excelentes profesionales de diversas especialidades que la acompañaron y la apoyaron en ese cargo.

“Tuvimos muchísimos resultados a nivel de Ministerio, poniendo a la Universidad en un lugar cimero a nivel nacional. Nuestro colectivo fue el que preparó el expediente para que esta fuera unidad autorizada para la formación doctoral y también el expediente para ser institución auspiciadora de la Academia de Ciencias de Cuba”, señaló.   

En 2016 pidió su liberación y volvió como profesora consultante al servicio de Medicina Interna del “Juan Bruno Zayas”, por segunda ocasión. Pese a haber estado más de 30 años como dirigente de la Salud, retornar a su sala le dio un poco de temor, pero cuando se aprende bien la materia los conocimientos no se olvidan y esta Clínica, entró nuevamente por la puerta ancha, pues nunca se desligó de su especialidad.

“Allí empecé a disfrutar los pases de visita, la docencia con los estudiantes, el intercambio con los pacientes y por supuesto la compañía del colectivo de trabajadores, de los cuales la mayor parte de ellos fueron alumnos míos.

“Estando en el departamento de Ciencias clínicas de este hospital, me mandaron como experta por la Junta de Acreditación Nacional  a la Acreditación de Medicina Interna del Hospital Hermanos Ameijeiras, un centro insignia y único en este país, como lo calificara Fidel Castro. Se acreditó de excelencia y yo aprendí mucho”, destacó.

En 2019 la UCM de Santiago de Cuba la nombró coordinadora del comité académico, acompañada de seis compañeros más y un distinguido grupo del claustro para acreditar la especialidad en este territorio.

“Fue difícil, llevó mucho trabajo, pero alcanzamos la excelencia, y eso es un paso importante porque su objetivo es garantizar la excelencia académica y la pertinencia social, así como que los procesos de enseñanza tengan sostenibilidad.

“Seguimos creciendo en el claustro en la medida en que nuestros profesores de Medicina Interna adquieran categorías superiores, profesores auxiliares, titulares y especialistas de primer y segundo grado. Ahora estamos encargados del posgrado en la provincia y todo lo hacemos con tremenda unidad y responsabilidad”, agregó la también Doctora en Ciencias Pedagógicas, Profesor Emérito, Titular y Consultante de la UCM. “Me gusta mucho la Medicina Interna porque fue considerada desde sus inicios la especialidad básica del adulto, es la medicina del individuo, humanizada, continua, que atiende al enfermo con las complicaciones más difíciles, pluripatologías y permite además un puente de conexión para la consulta con otras especialidades.

“El Clínico es una persona importante para la sociedad, y siempre la he defendido y defenderé, por los beneficios de esta disciplina que tiene un gran peso en la formación de los estudiantes y en la atención a los pacientes.

“Hago todo con mucha pasión y me siento muy feliz. Soy la primera que llega a la entrega de guardia de mi servicio cada día, y trato de seguir siendo ejemplo, pues me apego a las palabras de Raúl Castro cuando en el VIII Congreso del Partido dijo que él creía fervientemente en la fuerza y el valor del ejemplo.

“Me he pasado la vida trabajando, estudiando, enseñando, pero sobre todo educando, porque a los jóvenes de ayer y de hoy, uno no puede cansarse de enseñarle todo, fundamentalmente, los valores, porque ellos son los que luego estarán en las comunidades y en nuestras instituciones atendiendo a la población” subrayó.

Con la modestia que la caracteriza, Nilia prefiere que la llamen por su nombre pues considera que no son los títulos lo que hacen a la persona. En el hospital sin embargo la llaman la profe Nilia, y eso le encanta porque sabe que es con cariño.

En su trayectoria ha recibido más de 200 reconocimientos todos muy importantes y se enorgullece de tener la medalla Manuel ‘Piti’ Fajardo, la Distinción de la Educación Cubana, varias Tiza de Oro, que otorgan los alumnos, la Orden Carlos J. Finlay y ahora el Título Honorífico de Heroína del Trabajo.

“Este premio nunca pensé que lo iba a alcanzar, porque siempre he trabajado sin límite y nunca para condecoraciones; pero que me hayan entregado este máximo galardón fue para mí un acontecimiento, por eso agradezco a todas las instancias políticas y gubernamentales y lo visualizo con las palabras del Apóstol José Martí cuando dijo: “El corazón virtuoso se enciende con el reconocimiento y se apaga sin él”.

“Y en estos momentos que estamos viviendo con una cruda pandemia, que es la Covid-19, pienso con satisfacción en las numerosas generaciones de médicos que están en la primera línea de batalla en Cuba y en otras naciones del mundo y que contribuí a formar y mis respetos, además, por todos los que están enfrentando esta tarea.

“Lo que más he amado en mi vida ha sido la atención a los pacientes y a los alumnos, sobre todo a aquellos que llegan a tercer año sin ningún conocimiento de lo que es la Medicina Interna. Yo me acuerdo del nombre y apellido de mis alumnos y ellos de mí, que es lo más gratificante porque sembré algo que los hizo verme como la persona a la que querían parecerse después y eso es lo que tiene que aspirar un profesor,  tiene que sentirse educador y tiene que sentirse ejemplo para poder llegar a ser maestro como expresó Félix Varela: “el maestro vive en sus discípulos, enseña con lo que sabe y educa con lo que es”, concluyó.

Fuente: Sierra Maestra Digital (8 de mayo de 2021).