Consecuencias de la Covid 19 y el miedo a enfermar

Por estos días la Covid-19 ha ocupado un lugar cimero entre los titulares de noticieros y sitios informativos de casi todos los países del mundo, y por supuesto, uno de los temas más importantes –sino en todos– al menos en el 99 % de los hogares.

Si bien es cierto que la situación actual precisa de cierta manera a mantenernos actualizados, la población ha sentido las consecuencias de una sobreinformación, acompañado de todas las acciones encaminadas a prevenir la propagación, entre estas el aislamiento social, la cuarentena, las medidas higiénicas, entre otras.

La vida se ha vuelto diferente, y quedarse en casa no todos lo han asimilado de la manera más saludable. Aunque muchos han aprovechado el tiempo para estudiar, estar en familia o tomarse un descanso, para otros han sido las peores semanas de su vida, caracterizada por insomnio, fobia, ansiedad, por solo citar algunas secuelas.

Sierra Maestra conversó con la licenciada en psicología Llilian Dangelis Vaillant, trabajadora del Hospital General Dr. Juan B. Zayas Alfonso, quien refirió las consecuencias psicológicas provocadas en la población cubana por la pandemia durante estos dos últimos meses.

“Desde que comenzó a escucharse sobre la enfermedad en Cuba, hemos estado concentrados, entre otras cuestiones, en brindar consejos y orientaciones basadas en las propias manifestaciones psicológicas que ha dado al traste quedarse en casa.

“Por ejemplo, muchas madres se preguntaban y algunas aún tienen la interrogante de qué hacer con los niños sin poder salir a las calles, y sin duda ellas también han presentado manifestaciones causadas por el aislamiento; y los adultos mayores muchos de los cuales ya se sentían estigmatizados socialmente ahora más que nunca vivencian la sentencia de padecer la enfermedad de conjunto con aquellos que ya conviven con patologías crónicas no transmisibles.

Dangelis Vaillant destacó también como grupos vulnerables a todos aquellos individuos con personalidades propensas a la depresión, la ansiedad, la histeria y la obsesión, quienes en esta etapa han enfrentado la exacerbación de sus rasgos característicos.

En este sentido, explica que ante estos síntomas comenzó a revolucionarse el compromiso social de los profesionales de la salud mental en la provincia santiaguera y en toda Cuba, en correspondencia con la magnitud del fenómeno pandémico.

“Hoy desde cada puesto realizamos intervenciones psicológicas a personas enfermas, sospechosas, incluso a profesionales de la salud que mientras ejercen su labor solicitan la atención, se realizan concursos, investigaciones relacionadas con la percepción del riesgo, los síntomas; a través de la línea telefónica 103 se brinda asesoría psicológica, existen psicogrupos en Whatsapp, se brinda atención a través del correo electrónico, entre otras actividades que permiten disminuir los síntomas y signos antes referidos permitiendo el desarrollo de los mecanismos de adaptación del ser humano”.

Al referirse a las diversas orientaciones que brindan, hizo énfasis en la importancia de saber identificar emociones desagradables para nuestro bienestar y buscar ayuda en personas capacitadas.

Explicó además, en valor de planificar el tiempo, dedicando el adecuado para descansar, realizar actividades que produzcan placer como leer, ver alguna serie o película, preparar alguna receta culinaria, juegos de mesa con la familia, pintar, coser, manualidades, escuchar música, bailar… u otras que hace tiempo estaban pendiente por realizar.

Por estos días -dijo- es necesario cuidar nuestra alimentación e higiene, practicar ejercicios físicos, entre otras actividades.

Al referirse a los niños, destacó la importancia de planificarles su tiempo, no olvidar el horario de vida, saber explicarles, siempre ajustándonos a su edad y a su comprensión, el por qué debemos quedarnos en casa, propiciar espacios en que puedan compartir sus emociones, en dependencia de la edad debemos motivarlos a realizar nuevas actividades

“Es imprescindible involucrarlos en las actividades del hogar y en las tuyas propias sin olvidar acompañarlos en el cumplimiento de las tareas escolares y si son muy pequeños propiciarles el espacio de juego, recordar la importancia del dibujo, la lectura de cuentos siempre permitiéndoles el desarrollo de su propia creatividad”, afirmó.

Sobre la atención al adulto mayor, señaló la necesidad de mantener una escucha activa descubriendo cómo los podemos ayudar y acompañar durante esta etapa, motivarlos a realizar actividades de su agrado, realizar crucigramas, conversar sobre las actividades realizadas durante el día, buscar el contacto con antiguas amistades o establecer nuevas con las que pueda compartir sus emociones, sentimientos incluso recordar acontecimientos de su propia vida, transmitir experiencias, sin olvidar el autocuidado, la higiene, la alimentación y la práctica de ejercicios físicos adecuados a su edad.

“Es el momento de seguir compartiendo en familia, contar historias, tradiciones, hacer que los más jóvenes conozcan sus raíces, sin olvidar transmitirles respeto, responsabilidad y amor por sus seres queridos”, afirmó.

Dice nuestra entrevistada que el miedo a enfermarnos físicamente nos enferma psicológicamente y viceversa, por eso debemos lograr controlar nuestras emociones. Lo más importante es identificar la emoción, saber expresarla, buscar ayuda y lograr ser nosotros mismos agentes de cambio ante lo que nos aqueja.

Fuente. Sierra Maestra Digital